Cómo el nuevo jefe de la WWE está cambiando ‘las reglas del juego’ para siempre y por qué es importante para Europa y Latinoamérica

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Apenas semanas después de haberse convertido en nuevo director creativo de la empresa, Triple H ya ha logrado hacer más fresco su contenido y ahora sus ambiciones para la WWE saltan a un nivel global.

DIARIOPAISRD-CON NOTICIA INTERNACIONAL EN DEPORTE- El año 2022 será recordado no solo por la cantidad de cambios que estamos viviendo en el panorama geopolítico y económico, sino también por acontecimientos de nivel quizá mucho menos trascendente, pero que igual pasarán a la historia. Así, a mediados de junio Vince McMahon renunció a su cargo de director ejecutivo de la WWE: tras cuatro décadas al frente de la empresa de lucha libre, fue acusado de haber mantenido un romance con una empleada y luego pagarle por su silencio.

Un mes después de concretarse su renuncia, la hija de Vince, Stephanie, fue nombrada nueva presidenta y codirectora ejecutiva de la junta directiva de la WWE, mientras que su esposo, Paul Levesque –conocido como Triple H–, se convirtió en el jefe creativo de la empresa. Sin tardarse ni un momento, el legendario exluchador empezó a introducir cambios tectónicos en la compañía, corrigiendo errores y deficiencias que habían dejado los últimos años de la época de Vince.

Los deseos del público ahora sí importan

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La WWE se considera desde hace muchos años una empresa de ‘entretenimiento deportivo’, deslindándose de la lucha libre como tal, y a nivel interno incluso prohibió usar palabras como ‘wrestling’ o ‘wrestler’ durante sus eventos. Así, poco a poco ha crecido el descontento de una parte del público, que reclama que la que fuera la empresa promotora de icónicos combates, como el The Undertaker vs Mankind o el Shawn Michaels vs Razor Ramon, haya dejado de concentrarse en lo que ocurre en el ring.

Pero no más: desde que Triple H asumió el cargo, el tiempo asignado a los combates en los programas insignia, como los de Raw y SmackDown, se ha incrementado en unos 10-15 minutos por cada hora, según calculó el medio Wrestlenomics.

Y sí, ahora en la WWE se puede escuchar cómo los comentaristas y los propios deportistas usan las palabras ‘lucha libre’ y ‘luchador’, en vez de ‘superestrella’.

Además, ha cambiado el enfoque para el desarrollo de las rivalidades: bajo Vince McMahon, la empresa adoptó el concepto de ’50/50′, lo que significaba que ambos protagonistas debían parecer igual de fuertes. Eso probablemente suena lógico, pero en la realidad se veía así: para supuestamente aumentar el interés del público antes de un combate decisivo, ambos rivales se cruzaban en el ring cada semana durante al menos un mes, y si una vez ganaba uno, seguramente la próxima saldría el otro como ganador. Por supuesto, el último gran combate ya no aportaba nada nuevo para un público aburrido de ver repetirse las peleas entre los mismos luchadores.

Ahora parece que Triple H ha puesto fin a esa práctica: en las últimas semanas se les da más tiempo y paciencia a los guiones, permitiendo que las rivalidades se desarrollen con más insultos verbales y cruces fuera del ring, de manera que el público ansíe ver a ambos contendientes enfrentarse por fin en el ring y darlo todo en el combate.

Los luchadores ya no son ‘robots’ que no deciden nada

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Así, un problema que distinguió a la WWE por años era que sus luchadores no decidían casi nada. El departamento creativo de la empresa escribía los guiones de pelea sin consultar mucho con los protagonistas, y al final todos debían sumergirse en cosas que carecían del más mínimo sentido.

Como ejemplo, aquí se puede recordar a Karrion Kross, quien en la NXT fue un monstruo admirado y temido por todos, pero al llegar a Raw fue obligado a lucir una rara máscara de gladiador y se quedó sin Scarlett Bordeaux como acompañante, sin la más mínima explicación, todo para ser despedido semanas después.

Por las mismas razones, la WWE perdió a Jon Moxley (o Dean Ambose, como se llamaba allí), a quien obligó a protagonizar raros momentos en los que aparecía con una máscara antigas o incluso recibiendo una vacuna para supuestamente no contagiarse de nada de los espectadores, a quienes su personaje debía odiar. Al final todo esto llenó de odio al propio luchador, que abandonó la compañía y ahora es una de las máximas estrellas de su principal rival, la All-Elite Wrestling (AEW).

Afortunadamente, bajo Triple H todo lo antes mencionado llegó a su fin. En el evento anual de SummerSlam, que se celebra en agosto, la gran estrella Becky Lynch dejó de ser villana y se puso al lado de Bianca Belair. Como confesó posteriormente la propia irlandesa, el cambio se produjo luego de que el ‘Asesino Cerebral’ consultara con ella y ambos coincidieran en que se vería más natural como heroína. No es una sorpresa que ahora Lynch califique de «fenomenal» la manera en que el excampeón gestiona las cosas y diga que los luchadores se sienten «entusiasmados y optimistas» con la nueva jefatura.

No se trata solo de los discursos ‘prefabicados’ que entonan los luchadores en las entrevistas, sino de lo que dicen en el ring, donde sus palabras son menos ‘guiadas’: igual que en los mejores años de la lucha libre profesional, ahora sí saben qué decir en sus ‘promos’, pero sin necesidad de que los guionistas se lo dicten palabra por palabra. En este contexto, han vuelto a brillar luchadores como Kevin Owens o Drew McIntyre. Lo mismo se siente con los comentaristas, que ahora tienen más libertad y no tienen que destacar como «brutal, violento y destrozador» cada paso de un luchador, sino que pueden dejar que sus acciones hablen por sí mismas. Según confesó el comentarista Corey Graves, sus colegas pueden «divertirse más» desde que llegó la época post-McMahon.

Más atención a las jóvenes estrellas y a los campeonatos

IMAGO/Karl Newton/SPP (Sport Pre / www.globallookpress.com

Además, este trato y el respeto que Triple H ha conseguido durante sus años al frente de la NXT –un espacio semanal considerado plataforma para el desarrollo de futuras estrellas de la WWE– ya han dado frutos: se nota en el regreso de varios luchadores que fueron ‘víctimas’ de masivas olas de despidos durante la pandemia, que la empresa justificaba por la necesidad de ahorrar fondos.

Además de la vuelta del ya mencionado Karrion Kross (ahora sí con Scarlett), también han regresado ‘el monstruo entre los humanos’ Brawn Strowman, Johnny Gargano y Dexter Lumis. Como siempre ha sido el caso, Triple H no se olvida de la división femenina de la empresa, y uno de los momentos más destacados del SummerSlam fue la llegada del trío Damage CTRL, que incluye a Bailey, quien regresó tras más de un año de ausencia por una lesión, Dakota Kai, una de las más brillantes estrellas de la NXT, que fue despedida en abril, e Iyo Sky, cuyo contrato con la empresa estaba a punto de expirar. Kai afirma que Triple H fue «en gran parte» la razón por la que decidió volver a la empresa, y elogia la atmósfera «positiva y de espontaneidad» que reina ahora allí:

«No habíamos tenido ese tipo de atmósfera durante un tiempo».

Triple H siempre ha abogado por darle más atención a la propia lucha y a todos los campeonatos, y esto ya se siente: en los años de Vince McMahon, casi toda la atención se centraba en los dos cinturones más importantes: el del campeón universal, que se disputaba en Raw, y el del campeón de la WWE, que llevaba un luchador de SmackDown. Pero en las últimas semanas se ha prestado mucha atención también al campeonato intercontinental, que había quedado semiolvidado y probablemente hacía preguntarse a un público más joven acerca de por qué en las décadas anteriores fue considerado como uno de los campeonatos más prestigiosos de la compañía.

También se espera que a diferencia de McMahon, que siempre prefirió ver a unos gigantes como los principales protagonistas de todas las peleas más importantes, Triple H dé más atención a luchadores de aspecto menos amenazante, pero que son más ágiles. Así, estrellas como AJ Styles, Shinsuke Nakamura, Ricochet o Johnny Gargano podrían llegar a quedarse con varios campeonatos.

Debido al enfoque en los jóvenes, se vuelve poco probable una situación que habría sido típica para McMahon: si solo había dos gigantes disputando los principales campeonatos (como decir Roman Reigns, Brock Lesnar o Bobby Lashley) y uno quedaba lesionado o ya aburría al público, reaparecía un veterano como Bill Goldberg, ocupaba su lugar por unas semanas, y luego todo se repetía otra vez. La experiencia de Triple H al frente de la NXT y la reciente llegada de estrellas recontratadas dan a entender que los jóvenes y los luchadores ‘pequeños’ no serán ya solo ‘carne de cañón’ para los gigantes.

La expansión global: la WWE «al estilo del Mundial»

Hablando de la NXT: justo el territorio que vivirá grandes cambios.

En agosto se dio a conocer que su división británica, NXT UK, se convertirá en NXT Europe y tendrá un alcance más amplio en el viejo continente. El legendario excampeón Shawn Michaels, uno de los responsables de ese ‘show’, dijo que el nuevo formato, que será estrenado en 2023, será «más grande y mejor» e involucrará a luchadores jóvenes de toda Europa.

Pero la visión de Triple H va más allá: si NXT Europe resulta ser un éxito, planea lanzar también NXT México, NXT India, NXT Sudáfrica y etcétera. «Tomas esos productos, los pones en todas partes y, finalmente, creas marcas en esos mercados, localmente, y construyes alrededor escenarios de Copa Mundial donde compitan a ese nivel por todo el planeta, y esa marea alimenta a Raw y SmackDown», explicó en una reciente entrevista. De concretarse el plan, a un luchador europeo le será mucho más fácil llegar a la empresa a través de NXT Europe, mientras que NXT México –de ser lanzado, por supuesto– podría convertir a ese país en una plataforma hacia la fama en la WWE para un luchador de cualquier país de Latinoamérica.

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Es poco probable que esta expansión mundial tenga lugar en los próximos meses, pero si hablamos del corto plazo y de EE.UU., parece que se aproximan grandes cambios para la propia NXT. Es decir, para ‘NXT 2.0’, como se le llama ahora: este formato, adoptado el año pasado en medio de la masiva ola de despidos en toda la WWE, se caracterizó en general por tres cosas: primero, un uso más amplio de ‘sangre joven’, figuras que no tenían mucha experiencia como luchadores y a menudo encarnaban a personajes que parecían sacados de una película animada; segundo, por darle mayor atención a entrevistas, diálogos y otras interactuaciones de los protagonistas, mientras que se notó una leve reducción de la duración y la calidad de los propios combates; y luego por un nuevo diseño multicolor del logotipo y de la sala, en vez del original en negro y dorado.

Y no más. Según se desprende de un anuncio emitido la semana pasada, a la NXT le esperan nuevos cambios. De momento se desconoce su alcance, pero en el video se habla de cómo la marca «reconoce su pasado mientras está evolucionando para el futuro», a la vez que se presenta su nuevo logotipo, otra vez en el clásico bicolor. Queda por ver qué cosas exactamente se tienen planeadas para este ‘show’, pero podría tratarse de una vuelta significativa a varias características que tenía antes de la NXT 2.0.

¿Y qué pasa con la competencia?

Si la WWE logra en efecto abrir divisiones en otros rincones del planeta e invierte suficientemente en su desarrollo en regiones como la India o Sudáfrica, probablemente se quede con el monopolio total del mercado, mientras que en países como Japón el público podría estar dividido entre los fanes de la lucha libre clásica japonesa (o ‘puroresu’, como se conoce allí) y los que prefieren el nuevo producto.

En cuanto a EE.UU., además de los próximos cambios en la NXT, una gran ventaja para la WWE podría ser la apertura de la llamada ‘puerta prohibida’, es decir, la participación de luchadores afiliados a una empresa en eventos de otra. El concepto, que ahora está usando la AEW, no cuadra bien con la empresa de los McMahon: aunque la WWE se mostró abierta a esta idea tras el éxito inicial de sus rivales, su concreción más destacada fue apenas una breve apariencia de Mickie James –su antigua estrella, que ahora forma parte de la empresa Impact Wrestling– en el evento Royal Rumble a finales de enero.

Sin embargo, en agosto se reportó que la WWE se puso en contacto con «múltiples luchadores» de la AEW. Aunque no está clara la naturaleza de la oferta, esta última empresa respondió con un correo electrónico en el que instó a dejar de «corromper» a sus deportistas. Asimismo, el jefe de la All-Elite Wrestling, Tony Khan, señaló posteriormente que tras la llegada al poder de Triple H y Stephanie McMahon se sintió «bastante optimista» acerca de una posible colaboración, si bien ahora se siente «menos optimista debido a la manera como lo han tratado». Khan no precisó a qué se refería.

A nivel de EE.UU., si la visión de Triple H acerca de esos cambios inminentes resulta fructífera y atrae a más y más del público que se desinteresó por los productos de la WWE durante la era de Vince McMahon, esto podría frenar aún más el éxito de la AEW.

¿Revolución en la lucha libre? Por primera vez en décadas, la WWE es destronada y troleada por otra empresa: se llama AEW y así lo ha logrado

La empresa de Tony Khan, que desde su primer ‘show’ en 2019 se convirtió en la principal rival de la WWE, parece haber perdido el ritmo de crecimiento, a lo que se suman la pérdida de luchadores como Malakai Black (se reporta que su salida se debe a problemas personales) y Thunder Rosa (que resultó lesionada), o los problemas con CM Punk.

Este último, una de las principales atracciones de la AEW, se vio involucrado recientemente en una gran polémica al insultar a su joven colega Hangman Adam Page durante una conferencia y tacharlo de «jodida mierda tonta», por supuestamente haberle faltado el respeto. Más allá de los insultos verbales, poco después protagonizó una pelea masiva entre bambalinas con luchadores como Kenny Omega y The Young Bucks, luego de la cual todos los involucrados fueron suspendidos. En cuanto al propio CM Punk, se rumorea que podría tener que abandonar la empresa, a la que llegó en 2021 tras ponerle fin a una ausencia de los cuadriláteros que había durado siete años.

El futuro se ve positivo

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Pese a la salida de Vince McMahon, resulta que en gran parte son su experiencia y consejos los que le permiten a Triple H gestionarlo todo. En una reciente entrevista contó:

«Fue Vince el que me lo enseñó: ponte en la silla [del público]. Ponte en la silla, sé un fan, y prográmalo todo como un fan, y nunca irás en la dirección equivocada. Y eso es lo que estoy haciendo».

Con todo, el futuro de la WWE parece positivo y puede que incluso los fanes que hayan dejado de ver sus contenidos vuelvan a sentir un renovado interés por el ‘wrestling’, ahora que incluso el propio término ha regresado oficialmente a la empresa junto con peleas más largas e interesantes.

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